Una de las cualidades que nos distinguen como individuos es nuestro estilo de comportamiento, conocido como el temperamento. La mayoría de los investigadores coinciden en que el temperamento se caracteriza por los niveles emocionales de irritabilidad, la actividad, los niveles de energía, la sociabilidad, la atención y los niveles de persistencia en cada persona. Como el desarrollo emocional del niño progresa y se expresa cada vez más, verás pistas de lo que será su temperamento cuando sea mayor.

Los investigadores han encontrado que durante los primeros años de vida comienzan a aparecer algunas características de nuestro temperamento heredado que tendrán una influencia a lo largo de nuestras vidas. Las características de comportamiento que parecen ser más heredables son el nivel de actividad, el nivel de irritabilidad y el nivel de emocionalidad negativa.

El concepto de que los elementos del temperamento se heredan, no son garantía de que un tipo de carácter, de ser así, aparecería en todos los niños de una familia o en una generación. Las experiencias son muy importantes en la definición del temperamento.

En general, los niños pequeños y los niños que muestran niveles muy elevados de irritabilidad constante son más propensos a mostrar ese rasgo a largo plazo. Si tu hijo muestra signos de un temperamento difícil, no te desanimes. La crianza verdaderamente sensible y flexible tiene un largo camino para ayudar a un niño irritable a mejorar en el control de sus emociones. Además, tené en cuenta que tu influencia puede marcar una gran diferencia en el temperamento futuro de tu hijo a pesar de que la herencia contribuye a su comportamiento.

Cualquier duda consultá a tu médico.