Yodo

El yodo, un mineral que a menudo se añade a la sal de mesa, es un componente crítico de la hormona tiroidea. Las hormonas tiroideas regulan muchos procesos metabólicos clave y son particularmente importantes para la mielinización del sistema nervioso central durante el desarrollo fetal y prenatal temprano. La deficiencia de yodo desde la etapa fetal hasta alrededor de los 3 meses después del nacimiento conduce a alteraciones irreversibles en la función cerebral. La Organización Mundial de la Salud declaró, “La deficiencia de yodo es la principal causa de daño cerebral prevenible en la niñez...” La deficiencia de yodo en las madres también aumenta el riesgo de mortalidad infantil, aborto espontáneo y muerte fetal.

El consumo de yodo varía alrededor del mundo y dentro de los países. El contenido de yodo en los alimentos se ve afectado por el contenido de yodo del suelo. La nieve, la lluvia fuerte y el agua pueden filtrar el yodo del suelo lo cual provoca la disminución del contenido de yodo de las cosechas cultivadas en ese suelo. Muchos países agregan yodo a la sal de mesa, como una forma barata, pero eficaz de aumentar la ingesta de yodo. De acuerdo con el IOM, “La mayoría de los alimentos proporcionan de 3 a 75 mg de yodo por porción”. Los alimentos procesados pueden contener cantidades significativas de yodo si se añade sal yodada u otros ingredientes que contienen yoduro. Los fabricantes de alimentos, sin embargo, puede usar sal sin agregar yodo, por lo que es importante leer las etiquetas de los ingredientes.

El consumo recomendado establecido por el IOM de yodo para mujeres de 19 a 50 años embarazadas y en período de lactancia es de 220 y 290 mg/día, respectivamente. La WHO estableció el consumo diario recomendado de yodo para mujeres embarazadas y en período de lactancia en 3.5 microgramos mg/kg/día o aproximadamente 200 mg/día.

Uso de complejos vitamínicos durante el embarazo

Las mujeres en países de bajos ingresos suelen consumir cantidades inadecuadas de micronutrientes debido a la escasez de alimentos y el consumo limitado de alimentos fortificados. Las deficiencias de micronutrientes que se derivan del consumo inadecuado se intensifican durante el embarazo y puede producir efectos adversos para la madre y el niño. En los países desarrollados, como los Estados Unidos de Norteamérica, muchas mujeres en edad fértil están en riesgo de ingestas inadecuadas de diversos nutrientes. Aunque los complementos de vitaminas y minerales no son sustitutos adecuados para una dieta saludable en cualquier momento durante los años reproductivos son útiles para cubrir las brechas de nutrientes para aquellos nutrientes que podrían afectar los resultados del embarazo, incluidos el ácido fólico y el hierro.

Un metaanálisis evaluó el uso de complementos de múltiples micronutrientes para mujeres durante el embarazo. El aporte complementario de múltiples micronutrientes se asoció con reducciones en la anemia materna, bebés con bajo peso al nacer y bebes pequeños para la edad gestacional (SGA: small-for-gestational-age). Sin embargo, el análisis no reveló ningún beneficio adicional en comparación con una combinación de complementos de hierro y ácido fólico. Los autores concluyeron que los resultados están limitados por el reducido número de estudios y se requiere más investigaciones en relación con los beneficios maternos y fetal del aporte de múltiples micronutrientes. El comentario de la WHO asociado a este metaanálisis informó que muy probablemente los resultados pueden aplicarse a las zonas de escasos recursos, ya que todos los ensayos incluidos en el metaanálisis se llevaron a cabo en países de bajos ingresos. Las nuevas pruebas indican que los complementos de múltiples micronutrientes pueden proporcionar beneficios adicionales en comparación con el hierro o los complementos de hierro y ácido fólico, incluida la reducción en el riesgo de bajo peso al nacer y SGA, así como un aumento en la media de peso al nacer.

Tomar un complemento diario de múltiples micronutrientes que contiene niveles modestos de nutrientes y comer una dieta balanceada que incluya alimentos ricos en ácido fólico y hierro puede satisfacer las recomendaciones de consumo de vitaminas y minerales durante el embarazo y la lactancia. Los complementos alimenticios que contienen DHA pueden ayudar a las mujeres embarazadas y en período de lactancia que no consumen suficientes alimentos ricos en DHA para alcanzar el aporte recomendado de este ácido graso importante.