Calcio

El calcio tiene funciones estructurales y metabólicas. El esqueleto y los dientes sirven como depósitos de aproximadamente el 99% del calcio del cuerpo y el resto se encuentra en la sangre, el fluido extracelular, los músculos y otros tejidos, donde juega un papel en la contracción y vasodilatación vascular, la contracción muscular y la transmisión nerviosa.

El consumo recomendado establecido por el IOM de calcio en mujeres de 19 a 50 años embarazadas y en período de lactancia es de 1,000 mg/día, lo cual no representa un aumento con respecto al estado de no embarazo. El consumo recomendado de calcio establecido por la WHO para mujeres embarazadas y en período de lactancia también es de 1,000 mg/día, pero aumenta a 1,200 mg/día durante el último trimestre del embarazo.

Durante el embarazo, las respuestas maternas de adaptación a las necesidades de calcio fetales incluyen una mejora de eficiencia en la absorción. Muchas mujeres en edad fértil no consumen suficiente calcio. Los complejos vitamínicos, que incluyen los complementos prenatales prescritos y de venta sin receta médica, por lo general carecen de suficiente calcio para satisfacer las necesidades diarias de la mujer. Las mujeres que no pueden satisfacer sus necesidades de calcio a través de los alimentos deben tomar complementos separados. El nivel máximo de calcio establecido por el IOM es de 2,500 mg/día. La WHO establece un límite máximo en el consumo de calcio de 3,000 mg/día.

La WHO estudió los efectos de los complementos de calcio en la preeclampsia en mujeres embarazadas con bajo consumo de calcio. El aporte de calcio no previno la preeclampsia, sin embargo, redujo la gravedad, la morbilidad materna y la mortalidad neonatal. En el 2011, la WHO publicó 23 recomendaciones para la prevención y el tratamiento de la preeclampsia. La WHO recomienda el aporte complementario de calcio (1.5 a 2.0 g de calcio elemental por día) para mujeres embarazadas que viven en zonas donde el consumo de calcio en la dieta es bajo para ayudar a prevenir la preeclampsia.

Zinc

El zinc realiza muchas funciones y es una parte de cada célula del cuerpo. Es esencial para el crecimiento y desarrollo, así como la reproducción y la inmunidad. La función primaria del zinc es promover la reproducción celular, el crecimiento y reparación de los tejidos. Sirve como una parte de más de 70 enzimas incluidos el alcohol deshidrogenasa, la fosfatasa alcalina y las polimerasas de ácido ribonucleico (RNA: ribonucleic acid). El zinc también proporciona una función estructural de cobre-zinc superóxido dismutasa.

Debido a que el zinc juega un papel crítico en la embriogénesis, el crecimiento fetal y al ser secretado en la leche materna, la necesidad de zinc del cuerpo es mayor durante el embarazo y el período de lactancia. El consumo recomendado de zinc establecido por el IOM para mujeres de 19 a 50 años durante el embarazo y en período de lactancia es de 11 y 12 mg/día, respectivamente.

La WHO tomó en cuenta la biodisponibilidad del zinc en las fuentes alimenticias consumidas cuando se establecieron las recomendaciones. La biodisponibilidad del zinc varía ampliamente dependiendo de diversos factores. Parte del zinc está más biodisponible en los alimentos para absorción. Las sustancias que pueden disminuir la biodisponibilidad del zinc incluyen el hierro, el calcio, el fósforo, la cantidad y el tipo de proteína, los fitatos y la fibra.

Además de la biodisponibilidad, la WHO considera las necesidades variables durante cada trimestre del embarazo y la etapa de lactancia, al establecer diferentes ingestas recomendadas de zinc para cada uno.