Al igual que con las vitaminas, el consumo recomendado de varios minerales aumenta durante el embarazo y el período de lactancia. A continuación te mostramos los minerales que debés comer durante el embarazo y la lactancia.

Hierro

El hierro es esencial para la producción de hemoglobina, (que es necesaria para el transporte de oxígeno) la producción de energía, la inmunidad fetal y el desarrollo del sistema nervioso central. La deficiencia de hierro afecta a más de 2 mil millones de personas a nivel mundial, por lo que la deficiencia de este nutriente es la más común en el mundo. La deficiencia de hierro es más común en los países en desarrollo, pero sigue siendo un problema importante en los países desarrollados a pesar de la casi extinción de otras formas de desnutrición. Se estima que ocho millones de mujeres en edad fértil en los Estados Unidos de Norteamérica tienen anemia ferropénica y es razonable esperar que un gran número de mujeres presente también deficiencia de hierro. Los bajos ingresos, la educación durante menos de 12 años y el aumento de la paridad se asocian con un mayor riesgo de deficiencia de hierro y con la anemia ferropénica. La prevalencia global de la anemia ferropénica se estima en un 47.4% en las mujeres embarazadas.

El consumo recomendado de hierro establecido por eI IOM se eleva de 18 mg/día a 27 mg/día durante el embarazo para las mujeres de 19 a 50 años, mientras que la WHO ha establecido una ingesta recomendada diferente con base en la biodisponibilidad de hierro alimenticio consumido. En los países en desarrollo, es razonable utilizar los niveles de hierro de biodisponibilidad de 5% y 10% lo que se traduce en aportes recomendados de nutrientes para mujeres en período de lactancia de 30 y 15 mg/día, respectivamente. En los países desarrollados que consume una dieta más occidental, es más apropiado utilizar niveles de biodisponibilidad de 12% y 15%, lo que se traduce en un consumo recomendado de nutrientes para mujeres en período de lactancia de 12.5 y 10 mg/día de hierro, respectivamente. La WHO no establece los aportes recomendados de nutrientes para el hierro en las mujeres embarazadas debido a que el balance del hierro en la dieta depende de la cantidad de hierro almacenada además de la biodisponibilidad de hierro alimenticio.

Las reservas de hierro en el momento de la concepción son un fuerte indicador de riesgo de anemia ferropénica más adelante en el embarazo. Los niveles de ferritina sérica son una medida del hierro almacenado en el cuerpo y se pueden utilizar con un hematocrito para confirmar la anemia ferropénica cuando no hay evidencia de inflamación antes y durante el embarazo. La anemia ferropénica durante el embarazo se ha asociado con un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y mortalidad perinatal. Sin embargo, los resultados de estudios recientes sobre los efectos del estado de hierro materno y los complementos durante el embarazo en el crecimiento fetal han sido inconsistentes.

En una revisión reciente sobre el aporte complementario de hierro y el resultado del embarazo, los estudios que iniciaron con la administración de complementos a mitad o final del embarazo encontraron un aumento de los marcadores de hierro maternos, pero ningún efecto sobre el crecimiento fetal, con la excepción de un estudio en el que altas dosis de complementos mostraron una asociación positiva con el período al nacer en un entorno de bajos ingresos. Sin embargo, en los estudios que iniciaron con la administración de complementos al inicio del embarazo, el estado de hierro materno no mejoró, pero hubo un efecto beneficioso sobre el crecimiento fetal.

La absorción de hierro durante el embarazo está determinada por varios factores que incluyen la cantidad y biodisponibilidad del hierro alimenticio, así como los cambios en la absorción de hierro que se producen durante el embarazo. Aunque hay un aumento en la absorción de hierro, es difícil para la madre consumir suficiente hierro alimenticio para cubrir sus requerimientos de hierro durante el embarazo. La dieta típica estadounidense no proporciona el hierro suficiente para atender las recomendaciones para el estado de embarazo. Además, las reservas endógenas de hierro de las mujeres pueden ser insuficientes para atender las demandas crecientes de hierro en el embarazo.

En los Estados Unidos de Norteamérica, los CDC (Centers for Disease Control: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) recomiendan que todas las mujeres embarazadas tomen 30 mg diarios de complementos de hierro elemental para prevenir la anemia y de 60 a 120 mg de hierro elemental diario para tratar la anemia, una vez que se diagnostica. En el Reino Unido, el aporte de hierro profiláctico no se recomienda para mujeres embarazadas. Sin embargo, las mujeres embarazadas son monitoreadas durante todo el embarazo para detectar la anemia ferropénica y se establecen las recomendaciones de consumo de complementos con base en pruebas del estado de hierro. Existe cierta preocupación de que los complementos de hierro profiláctico en mujeres sin anemia o anemia ferropénica puede aumentar el riesgo de complicaciones en el embarazo. Sin embargo, el aporte de hierro durante el embarazo tiene mérito, ya que una gran parte de las mujeres tiene dificultades para mantener las reservas de hierro durante el embarazo y están en riesgo de anemia. La WHO recomienda que las mujeres embarazadas reciban aportes complementarios de 60 mg de hierro en combinación con 400 mg de ácido fólico al día.