Mientras esperás la llegada de tu bebé, por fin podés empezar a darle vida a la habitación con la que soñaste. Este es un proyecto emocionante e importante en el que crearás un espacio para que tu bebé crezca, aprenda, duerma y juegue. Y si creías que la decoración del cuarto era solo elegir el color de las paredes… ¡Mirá todo lo que el cuarto de tu bebé idealmente debería ofrecerle!

  • Comodidad y practicidad, con fácil acceso a todo lo necesario para cambiar su pañal.
  • Un punto cómodo para alimentarlo de noche.
  • Tranquilidad para un sueño reparador.
  • Estímulos para el desarrollo de tu bebé.

¿Por dónde empezar? La opción más obvia es la cuna, el punto central del cuarto del bebé. Los estilos y tamaños que podés encontrar son muchísimos, incluyendo algunas que "crecen" con tu pequeño: cunas para un recién nacido que se convierten después en camas para un niño de más de un año y finalmente una cama infantil. No importa qué cuna elijas sólo asegurate de que cumpla con los estándares mínimos de seguridad.

Por supuesto, podés agregar muchísimos más elementos al cuarto del bebé. Lámparas, mesas, repisas, recipientes, etc. Únicamente tené cuidado de que todo sea apropiado para la edad de tu bebé, accesible y seguro. 

Una vez que hayas completado con los requisitos funcionales, podés pensar en los estímulos que tendrá el diseño de la habitación. Varios estudios han mostrado que los bebés que reciben estímulos de su entorno alcanzan ciertos objetivos de desarrollo más rápido, tienen una mejor coordinación, muestran más curiosidad y mejores periodos de atención y memoria, además de que gozan de una imagen de sí mucho más segura.

Los colores tienen un papel preponderante al estimular el desarrollo neurológico infantil; en concreto, contribuyen a formar conexiones vitales en el cerebro. Al principio, los recién nacidos puede detectar únicamente contrastes mayores entre lo iluminado y lo opaco, o lo blanco y lo negro, así que franjas contrastantes o patrones son ideales para estimular su desarrollo visual. Para el tercer mes, esto ayudará a tu bebé a alcanzar el objetivo de enfocar objetos en contrastes altos y distinguir dónde comienza y termina una figura. Esto no significa que debés pintar las paredes de la habitación con grandes franjas en blanco y negro. Por el contrario: el cuarto del bebé debe ofrecer un balance entre estimulación y tranquilidad. Es importante crear un ambiente cómodo y acogedor que calme (con colores cálidos, neutros o pastel) y también estimule (con colores brillantes y vivos) a tu bebé. Elegí una paleta equilibrada, orientada a ambos propósitos, y añadí un toque con accesorios vibrantes y atractivos que puedas reemplazar conforme tu bebé madura.

Formas y texturas también contribuyen notablemente al desarrollo sensorial y motriz de tu pequeño. Incorporá una buena mezcla de objetos estimulantes, por ejemplo, aquellos con sonidos inesperados (timbres, chillidos, etc.) u objetos con texturas como los bloques de apilar, juguetes afelpados o pelotas texturizadas.

Quizá elijas crear la habitación de tu bebé en torno a algo en especial: una manta, una pintura o un juguete; quizá elijas un tema, como los trenes, los animales o los cuentos para niños. Lo que sea que hagas, procura crear un entorno seguro y formativo, diseñado idealmente para apoyar la salud y felicidad de tu bebé.

Ante cualquier duda consultá a tu médico.