Dejando de lado el cliché que dice que malas palabras son dictadura, tortura, hambre y asesinato, por ejemplo; existe un grupo de palabras -o palabrotas- ofensivas y de mal gusto, que quedan muy feas en boca de los chicos. Y desterrarlas de su vocabulario, al menos en esa etapa de la vida, es una misión para los padres.

Es cierto que en la actualidad, algunas de esas palabras son de uso corriente, tanto en el trato social, como en el ámbito de la televisión o en los diarios. Y que un niño, por el sólo hecho de vivir el día a día, rodeado de personas y de amigos que las dicen, las repiten, alegremente, en la mayoría de los casos, sin tener la menor idea de su significado. Pero si los padres tienen la férrea voluntad de que sus hijos no las digan, lo primero que deben hacer es quitarlas de su léxico. Porque uno no puede pretender que su hijo no diga lo que uno dice a cada instante. El chico lo oye y repite.

Si una criatura dice tal o cual cosa, el adulto debería llamarlo al orden y hacerle ver que lo dicho no está bien. “¿Qué dijiste? No lo vuelvas a decir”, podría ser la seria sugerencia. Ahora, si el padre o la madre se ríen ante la ocurrencia, la batalla está casi perdida. Es conveniente hacerles notar que las palabras dichas sobre alguien, son ofensivas, y explicarles, con tranquilidad,  por qué resultan ofensivas. Y como al fin de cuentas se trata de un modo de expresión de los niños, es imperioso ofrecerles alternativas a esa palabra pronunciada. Alternativas que no ofendan ni hieran sentimientos. En este caso, cada familia puede adoptar las palabras de su entorno cultural y social que sean más oportunas y adecuadas.

Un punto vital en esta cuestión es incentivar la lectura a los menores, de este modo, ellos ampliarán su vocabulario y a la hora de expresarse de tal manera, encontrarán variantes a ese término que ya saben no queda bien decir.

Los padres deben esforzarse en este sentido, al menos en la etapa de la infancia de los chicos, después, será tarde.

Artículo cedido por: tvcrecer

Cualquier duda consultá a tu médico.