Estimular el potencial y la singularidad de un hijo es, para una madre, una premisa constante. Hacerlo le genera satisfacción y seguridad ya que siente que le está dando lo mejor. Sin embargo, esta misma responsabilidad también puede generar el temor de no estar a la altura. “El miedo es un factor perjudicial, es lo contrario de la confianza. Una madre, por un lado, debe confiar en sí misma, sabiendo que está haciendo lo mejor que puede. Por el otro, debe confiar en que su bebé es capaz de recibir todo aquello que ella le está procurando”, explica el médico.

Al miedo que surge de manera espontánea en la crianza se le suma la angustia que generan los consejos, las observaciones y las opiniones de otras madres, abuelas, tías y amigas, que, muchas veces, en lugar de aliviar, confunden y generan inquietudes. La confianza es el escudo con el que una madre cuenta para hacerle frente a estas voces y, a su vez, es la base que promueve el desarrollo saludable de su hijo. “Una mamá debe estar muy atenta a lo que necesita su bebé y muy confiada en que todas las decisiones que tome siempre van contribuir a su crecimiento y a su

desarrollo mental. Así podrá decirle a su pequeño: ‘bebé, juntos la vamos a romper’”, añade el Dr. Montes de Oca.

Los controles con el pediatra son importantes para ir evaluado su crecimiento y desarrollo. “Durante el primer año de vida del bebé, el pediatra evalúa su

progreso mensual. En líneas generales, a los tres meses, sostiene la cabeza; a los seis, se sienta; al año camina y al año y medio comienzan las primeras palabras”, sostiene el médico, mientras que la Lic. Russomando añade: “los parámetros sirven como brújula acerca de cómo el chico va creciendo y si está bien, es el mejor indicio”.

Diego Montes de Oca

Médico Pediatra |Director médico

del sitio especializado TV CRECER

 (MN 84881)

Marisa Russomando

Licenciada en Psicología |Especialista

en Maternidad, Crianza y Familia