Alimentar a tu bebé cuando tiene hambre lo ayuda a regular su día, ya que lo motiva a estar alerta y feliz durante la hora del juego y lo suficientemente cansado cuando es hora de dormir. Durante los primeros meses, es normal que tu bebé coma entre cada dos y cuatro horas (también durante la noche) y que duerma el resto del tiempo. Conforme crezca, pasará más tiempo despierto durante el día y dormirá más en la noche. 

Al final del tercer mes, la mayoría de los bebés pueden dormir por hasta 10 horas durante la noche sin despertarse para comer. Sin embargo, es probable que necesites ayudarlo para que lo logre. Es muy útil establecer rutinas para la hora de dormir; de ese modo, la comida espontánea entre las 7 y las 9 de la noche (una buena hora para ir a la cama más adelante) será un momento especial. Por ejemplo, bañalo y dale un suave masaje con un poco de crema humectante, ponle su pijama, apagá las luces, dale de comer y ponelo en su cuna. Pensá en las letras B-C-C: baño, comida y cama. Dado que come y duerme entre cada dos y cuatro horas sin parar, esta rutina ayudará a que comience a distinguir entre el día y la noche y, si todo sale bien, podrá dormir durante periodos más prolongados.

Aunque tu bebé todavía necesita comer durante la noche, puede ser de gran ayuda aplicar otra forma de alimentarlo que en el día. Cuando lo alimentes a medianoche, después de que se haya dormido, disminuí lo más posible cualquier estímulo a su alrededor. En vez de encender la luz, podés usar una lámpara con luz tenue. Tratá de no hablar o hacelo en voz baja y suave.

Cualquier duda consultá a tu médico.

Fuente: Dr. Scott Cohen, pediatra y autor de Eat, Sleep, Poop: A Common Sense Guide to Your Baby’s First Year