Herencia que se potencia a diario

Según explica el médico pediatra Diego Montes de Oca, “si bien cada ser humano nace con una herencia genética y esta es importante, no me cabe duda que su forma de actuar, sentir y vincularse depende en gran medida de su interacción con su madre, padre y sus vivencias en los primeros tiempos de su vida”.

          En ese sentido, Montes de Oca señala que “un buen desarrollo mental es aquel que permite que el niño pueda cumplir con todo su potencial genético y logre

generar sus propios recursos”, que se mide a través de cuatro áreas de habilidades clave:

Cognitiva: cómo el niño procesa la información del mundo.

Motriz: cómo el niño se desenvuelve físicamente en el espacio.

Comunicación: cómo el niño interactúa con otras personas.

Social: cómo el niño expresa sus sentimientos y emociones.

El resultado de una nutrición adecuada y una estimulación continua

“El cableado del cerebro del bebé se realiza desde que está en la panza y hasta los dos primeros años. Se trata de la red que durará toda la vida: lo que no se conecta durante este período no se recupera”, explica Montes de Oca. El resultado satisfactorio de este proceso depende de dos factores fundamentales: la nutrición y la estimulación, que trabajan en conjunto para ayudar a expandir al máximo las capacidades

del niño. El crecimiento del cerebro durante los dos primeros años es trascendental. Cada ser humano nace con una cantidad determinada de neuronas y el desarrollo mental es sinónimo de las conexiones que se generan entre ellas. Cuantas más conexiones, más posibilidades tiene la persona de desplegar su potencial al máximo y de convertirse en la mejor versión de sí misma.

Un cerebro con un desarrollo adecuado es como una ciudad hiperconectada que cuenta con una gran cantidad de calles, avenidas y autopistas por donde el tránsito circula con fluidez y velocidad. En cambio, en una ciudad con una única autopista, todo será lento y congestionado. Así sucede con la información en el cerebro: si las conexiones son frondosas, los datos circularán mejor y podrán ser relacionados con rapidez.

“Los resultados de una vasta gama de investigaciones, en los campos de la antropología, la psicología del desarrollo, la medicina, la sociología y la educación ponen al descubierto la importancia fundamental que reviste el desarrollo en la primera infancia, con respecto a la formación de la inteligencia, la personalidad y el comportamiento social. Si los niños y niñas de corta edad no reciben en esos años formativos la atención y el cuidado que necesitan, las consecuencias son acumulativas y prolongadas”.

–UNICEF sobre la primera infancia

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