Antes de empezar te sugerimos que tomes en cuenta los siguientes puntos:

  • Acercate a tu doctor y pedile que apruebe tu rutina de ejercicios.
  • Tratá de hacer ejercicio por lo menos tres veces por semana.
  • Tomá mucha agua antes, durante y después de realizar tu rutina.
  • Intentá no hacer ejercicios que puedan hacer que te lastimes la panza o pierdas el equilibrio.
  • Mantené tu frecuencia cardíaca por debajo de 140 latidos por minuto.
  • Evitá los ejercicios en los que tengas que sacudirte o saltar y cualquier deporte de combate.
  • Tomá las cosas con calma, escuchá a tu doctor y a tu cuerpo; ellos sabrán justo lo que necesitas.

Preguntale a tu doctor sobre los ejercicios que más te convienen, nosotros te compartimos algunos:

• Camina: Es un ejercicio de bajo impacto que te mantiene en movimiento, fortalece tus músculos y aumenta tu resistencia, además mejora la circulación sanguínea, previene la hinchazón de piernas y permite una mayor oxigenación al bebé.

• Natación / Gimnasia acuática: Esta actividad logra que el oxígeno llegue a tu bebé reduciendo el riesgo de desarrollar problemas de salud relacionados con el embarazo.

• Sentadillas y deslizamientos contra la pared: Fortalece las piernas y ayuda a abrir la pelvis para que tu bebé pueda descender. La manera en la que podés realizar esta actividad de forma segura es: poniéndote de pie con la espalda contra la pared, los pies abiertos a la altura de los hombros manteniendo la espalda apoyada, dobla las rodillas lentamente como si te fueras a sentar. Apoyá las manos en las rodillas para mantener el equilibrio. Pero no desciendas mucho; tus rodillas en ningún momento deberán llegar más lejos que los dedos de tus pies. Mantené esa posición medio sentada durante unos segundos y luego deslizate hacia arriba. Hacé de tres a cinco repeticiones, hasta llegar a 10 repeticiones.

• Inclinación de la pelvis: Es ideal para fortalecer los músculos del estómago y que los de la espalda se vuelvan más flexibles, para así reducir el dolor de espalda y facilitar el parto. Realizala de la siguiente forma: colocate sobre tus cuatro extremidades y sostené la cabeza al nivel de la espalda, contraé los músculos de tu estómago y subí la espalda. Sostené esta posición durante unos segundos y luego relajate, pero no sueltes los músculos del estómago. Hacé de tres a cinco repeticiones, hasta llegar a 10.

• Ejercicios Kegel: Son útiles durante el parto, sirven para evitar hemorroides y la incontinencia urinaria. Además, fortalecen los músculos pélvicos. Consiste en apretar los músculos de la vagina y los del recto, como si intentaras no orinar. Mantené la posición durante cinco segundos y luego relajá los músculos. Hacé cuatro o cinco repeticiones seguidas.

• Flor de loto: El sentarse en esta posición estiras los músculos de la parte interna del muslo, de la espalda y la pelvis, lo cual es útil en el parto. Para realizar esta actividad deberás sentarte en el suelo, doblar las piernas y juntar las plantas de los pies. Relajá tus rodillas y dejá que caigan hacia el suelo. Luego acercá tus pies al cuerpo. Si no has logrado la flexibilidad suficiente para esta posición, simplemente cruzá una pierna delante de la otra e intentá sentarte así algunas veces al día.

Ante cualquier duda consultá a tu médico.