• Proporcionar una buena nutrición realmente hace una diferencia en el desarrollo de tu bebé. Existen nutrientes específicos que alimentan el crecimiento adecuado de tu bebé desde los músculos y los huesos, hasta la capacidad intelectual, la visión, la circulación sanguínea, la función inmune y mucho más.
  • Tu bebé comerá más, a medida que se hace más grande. Los recién nacidos alimentados con leche materna necesitan comer en general cada 2 o 3 horas. Si tu bebé llora, se chupa su manita o truena sus labios, son dos señales de que tiene hambre. En una alimentación normal a los 2 meses de edad, toma de 700 a 1000 ml de leche materna o de fórmula infantil. A los 4 meses de edad, toma de 1000 a 1200 ml.
  • Tu bebé no debe ingerir leche de vaca. Seguir con la lactancia materna, de fórmula o la combinación de ambas es lo más recomendado, ya que tu bebé necesita una nutrición adaptada a las necesidades nutricionales de su edad. En los primeros 3 años la leche materna o leche de fórmula aportan nutrientes importantes que la leche de vaca no contiene como el MFGM, el DHA y prebióticos así como niveles superiores de hierro, yodo y zinc.
  • El bebé no debe comer sólidos hasta después de los 6 meses: La boca, la lengua y el sistema digestivo de tu bebé aún no se ha desarrollado completamente. En caso de que le debas dar leche de fórmula no debés agregarle cereal.
  • Tu pediatra podrá realizar un seguimiento en las áreas cognitivas, motoras, de comunicación y los objetivos sociales para asegurarse que tu bebé está recibiendo una nutrición de calidad que le permitirá desplegar todas sus aptitudes.

Cualquier duda consultá a tu médico.

*Ácido docosehexaenoico y ácido araquidónico.1 Nombrado MFGM por el fabricante. Concentrado de proteínas de suero.