Tu bebé se puede regular a sí mismo, tomando lo que necesita, no sólo durante cada comida, sino también de cada pecho. Durante el primer mes, la mayoría de los bebés comen por lo menos ocho veces al día (cada hora y media a tres horas). Es normal que algunas veces tu bebé coma frecuentemente en un período muy corto (agrupamiento de comidas), y otras veces duerma más tiempo entre una comida y la otra. No hay horarios establecidos para alimentar a tu bebé, dale de comer cuando muestre que tiene hambre. Esto se llama a libre demanda. 

Entre las 6 y las 12 semanas, tu bebé puede alimentarse entre 6 y 10 veces al día o hasta más, mientras que entre los 3 y los 6 meses, tu bebé puede hacerlo entre cinco y ocho veces al día o más. Por lo general, en el transcurso de sus primeras semanas hay momentos en los que tu pequeño crecerá repentinamente. Durante estos estirones, es probable que tu pequeño coma más de lo común. 

Algunos bebés comen y duermen para después continuar con su alimentación. 

Tené en cuenta que tu bebé puede tomar un poco y dormir otro tanto, para luego volver a empezar, es normal. También podría tomarse su tiempo, quedándose en un mismo pecho cada toma por largos intervalos. Debés tener en mente que no hay nada de malo con seguir los descansos de tu bebé, ya que la lactancia es más que la hora de darle de comer, es una relación madre e hijo que requiere que ambos respondan a los descansos que el bebé decida y también a las señales de su propio cuerpo. Esta respuesta te ayudará a que tanto vos como tu bebé, formen un vínculo mucho más cercano y afectuoso. Además, el hecho de amamantar a tu bebé con mayor frecuencia puede favorecer la producción de leche durante las primeras semanas.

Está recibiendo suficiente leche materna si:

  • Tu recién nacido tiene movimientos intestinales frecuentes.
  • Por lo general, sus heces son blandas y pasan de un color negro a marrón, y a amarillo mostaza en los primeros cinco días.
  • Tus senos están más blandos después de alimentar a tu bebé.
  • La piel suave e hidratada de tu bebé puede indicar que la ingestión de líquidos es la correcta.
  • La orina que produce tu bebé, si se encuentra bien hidratado, debería tener un olor sutil y ser de color amarillo muy claro.

Beneficios de la lactancia para tu bebé

La leche materna contiene todos los nutrientes que tu bebé necesita durante los seis primeros meses de vida, favoreciendo su crecimiento, maduración y salud.

Muchos de los componentes de la misma se encargan de protegerlo mientras su sistema inmune completa su desarrollo, cuidándolo de enfermedades como neumonía, diarreas, infecciones de orina, entre otras. Además puede favorecer en el buen desarrollo del intelecto de tu pequeño.

En caso de que no puedas amamantar la elección de la leche de fórmula se convierte en crucial: “debe ser la más parecida a la leche materna”, ésta contiene MFGM  y niveles de DHA y ARA que impulsan el desarrollo mental, refuerzan el sistema inmune y favorecen la digestión.

Beneficios que trae para vos la lactancia

La lactancia materna puede acelerar tu recuperación, ya que pierdes parte del peso ganado durante el embarazo más rápido, y es más difícil que padezcas de anemia tras el parto. También tienes menos riesgo de hipertensión y depresión post parto.

Recordá siempre estar pendiente de la salud de tu bebé visitando a su pediatra, aunque tu pequeño no muestre signos de malestar no está de más una revisión rutinaria para que puedas ir monitoreando y llevando un registro de su desarrollo.

Cualquier duda consultá a tu médico.

*Ácido docosehexaenoico y ácido araquidónico.1 Nombrado MFGM por el fabricante. Concentrado de proteínas de suero.