El crecimiento del cerebro durante los dos primeros años es trascendental. Cada ser humano nace con una cantidad determinada de neuronas y el desarrollo mental es sinónimo de las conexiones que se
 generan entre ellas. Cuantas más conexiones, más posibilidades tiene la persona de desplegar su potencial al máximo y de convertirse en la mejor versión de sí misma.

Un cerebro con un desarrollo adecuado es como una ciudad con conexiones que cuenta con una gran cantidad de calles, avenidas y autopistas por donde el tránsito circula con fluidez y velocidad. En cambio, en una ciudad con una única autopista, todo será lento y congestionado. Así sucede con la información en el cerebro: si las conexiones son frondosas, los datos circularán mejor y podrán ser relacionados con rapidez.