Las mujeres, hoy, viven la maternidad con la premisa de promover el desarrollo de sus niños: quieren que sean sanos, inteligentes, sociables y felices. No se quedan sólo con la intuición, sino que profesionalizan la crianza haciendo uso de la información relevante y disponible sobre el tema. Entienden que el desarrollo mental es un proceso cotidiano y medible en el que ellas también son protagonistas.

Un buen rol materno se cifra en la nutrición y en la estimulación que se le proporcionan al bebé entre otras cosas.“ El desarrollo mental se evidencia en sus estados de ánimo. La alegría, el buen humor, la capacidad de juego y de interacción son indicios de salud”, explica Marisa Russomando, licenciada en psicología y especialista en crianza, maternidad y familia.

La clave está en medir los avances del pequeño de acuerdo con los parámetros esperables según cada etapa y, a la vez, complementar esta evaluación con el vínculo cotidiano que se evidencia en sonrisas, miradas y juegos, respetando siempre el ritmo y la singularidad del bebé.