El vínculo es el acercamiento mutuo que se desarrolla cuando le das a tu bebé calidez, cuidados, seguridad y amor. Es crítico para su desarrollo, porque así comenzará a confiar y fundará los cimentos para las relaciones e interacciones que tendrá durante toda su vida.

Los padres primerizos se preocupan bastante de lo que están haciendo bien o mal. Pero no deben preocuparse, con el tiempo irán tomando más experiencia y se darán cuenta que van mejorando muy rápido.

El vínculo surge de los actos diarios como hablar con tu bebé, cargarlo, cambiar su pañal, darle de comer o simplemente estando presente y atento. Hay muchas oportunidades para hacer sentir a tu bebé profundamente querido, seguro y con lazos fuertes que durarán para siempre. Es importante que papá y mamá estimulen al pequeño de la familia para que su vínculo se forme rápidamente.

Responde rápido

Especialmente en las primeras semanas y meses de vida, atender prontamente al llanto de tu bebé le hará saber que estás ahí y que puede contar contigo. De esta manera él sabrá que con vos está seguro, y que ante cualquier situación, papá o mamá lo ayudarán.

Generá tacto de piel a piel

Mientras estás amamantando hay una gran oportunidad para el contacto de piel a piel. También podés estimular esta experiencia al cargar a tu bebé contra tu piel desnuda, ya sea porque lo estés alimentando o simplemente porque lo abrazás. Procurá hacer pequeñas caricias en su brazo mientras lo amamantás, esto también lo ayudará mucho para sentirse amado.

Acurrucá y abrazá

Tu bebé también se beneficia de muchas otras formas de contacto físico. Es mejor poner a tu bebé en una mochila o tela que le permita moverse con vos a lo largo del día, que poner a tu bebé en una silla para niños y dejarlo desatendido por largos ratos.

Cuando estén vos y tu pareja atendiendo al bebé denle mucho amor, abrácenlo y colóquenlo en su pecho para que se sienta muy protegido y amado por ambos, este trabajo es de los dos.

También busquen tiempo para ustedes, no olviden que necesitan tiempo en pareja.

Hablá con tu bebé

Los lazos se forman tanto con la comunicación como con el contacto físico. Dejá que tu bebé escuche tu voz al cantarle o contarle de tu día, y establecé con él una conversación en la que intercambien balbuceos.

Hablar mucho con tu bebé ayudará a que aprenda más rápido a hablar. Acordate que los bebés aprenden por imitación de lo que los padres hacen y dicen.

Hacé contacto visual

Está comprobado que los recién nacidos ven cualquier objeto que se coloca entre 20 y 30 centímetros de su cara. Justamente esa es la distancia en la que está ubicado el rostro de mamá cuando amamanta al pequeño.

Siempre que lo estés alimentando, miralo a los ojos y hablale tiernamente. Esto hará que el momento sea placentero para él.

Arropá a tu bebé

Establecer rituales para dormir y para tomar la siesta es una forma ideal para formar un vínculo.  

Formar vínculos no se limita a la infancia. De acuerdo al crecimiento de los bebés, va creciendo tu conexión con él. Recordá que su sentido de seguridad crecerá día a día con el amor y cariño que le das.